Tirador de la Atlixcáyotl cumple seis meses y sigue sin ser detenido ni denunciado oficialmente
Desde el 12 de enero, cuando un niño de 12 años fue la primera víctima, el llamado tirador de la Atlixcáyotl ha dejado al menos 11 ataques en Puebla, pero ni una sola denuncia formal completa ha llegado a la Fiscalía General del Estado (FGE).
Aunque la víctima número 10 dijo que presentaría denuncia, hasta hoy, viernes 19 de junio de 2026, no hay registro oficial de ella. Solo seis personas han denunciado formalmente, y las autoridades siguen sin pistas claras sobre quién o quiénes están detrás de estos disparos.
El fiscal Alfredo Erazo confirmó que hay investigaciones de oficio, pero la identidad del tirador sigue siendo un misterio: no saben si es hombre, mujer o más de uno.
Entre enero y junio, los ataques han sido constantes: desde un menor herido en la mandíbula, pasando por impactos en autos frente a hoteles y restaurantes, hasta balas atravesando parabrisas en plena vía Atlixcáyotl. El último caso se dio justo hoy, cuando un conductor reportó que una bala atravesó el parabrisas de su vehículo.
Jonathan Sánchez Vargas, experto en criminología, señala que la falta de avances y la poca denuncia alimentan la sensación de impunidad y la idea de que las autoridades no están tomando el caso con la urgencia que merece.
Por su parte, la Secretaría de Seguridad Pública estatal informó que el tirador empezó usando balines y luego pasó a un arma de fuego calibre 9 mm, y que los ataques podrían venir desde algún edificio de la zona.
Mientras tanto, la vigilancia en Atlixcáyotl se ha reforzado, pero la incertidumbre y el miedo siguen presentes. ¿Será que la falta de denuncias y la lentitud en las investigaciones están dejando a la gente vulnerable?
Esto es lo que necesitas saber:
– 11 ataques desde enero, solo 6 denuncias formales.
– Víctimas van desde niños hasta adultos, incluyendo un médico.
– Autoridades no tienen detenido ni identidad clara del agresor.
– Se sospecha que los disparos salen desde edificios cercanos.
– La zona tiene vigilancia reforzada, pero el problema sigue.
Mientras tanto, la ciudad sigue esperando respuestas y justicia.


