Periodistas mexiquenses denuncian intimidación tras fingido secuestro de alcaldesa en Tenancingo
La cosa se puso tensa en Tenancingo, Estado de México. Cuatro periodistas que participan en “La Madeja Política de Tenancingo” están siendo señalados por la alcaldesa Nancy Nápoles Pacheco, quien incluso fingió un secuestro para luego acusarlos de violencia digital, hostigamiento y daño a su reputación.
Los comunicadores Ángel Ávila Calvo, Alejandro López Vázquez, Ramón Castañeda Mondragón y Arturo Escobar Sánchez recibieron citatorios el pasado 2 de junio para presentarse ante la Agencia del Ministerio Público Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género en Metepec. Ahí les advirtieron que podrían enfrentar sanciones económicas por supuestos daños psicológicos a la edil, quien pide 125 mil pesos de reparación por cada uno.
Pero ojo, los periodistas defienden que solo están haciendo su chamba: análisis y crítica sobre temas como obra pública, transparencia y presuntos casos de nepotismo en la administración municipal. Además, denuncian que la alcaldesa pidió a la gente no comentar ni compartir nada sobre su gobierno en redes, lo que suena a un intento de censura que limita la libertad de expresión y el debate público.
Este caso abre un debate clave: ¿dónde queda la libertad de expresión cuando se trata de figuras públicas? ¿Y qué tanto puede protegerse el “honor” de una autoridad sin que se criminalice la crítica legítima?
La agrupación “100 Periodistas por el Estado de México” ya pidió a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, a la Fiscalía General y al Congreso local que intervengan para frenar esta criminalización del periodismo y garanticen condiciones seguras para quienes informan.
Esto es lo que necesitas saber: en un contexto donde la libertad de expresión está en juego, la presión contra periodistas que cuestionan a autoridades solo pone en riesgo la democracia y el derecho a saber qué pasa en tu ciudad. Y sí, la crítica es necesaria para que las cosas mejoren.


