Morena usó la red de Financiera Bienestar para mover más de 250 mil “apoyos sociales”, revela MCCI
Este miércoles 17 de junio de 2026, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) soltó una bomba: Morena habría usado la infraestructura de la Financiera para el Bienestar (Finabien) para dispersar 252 mil pagos bajo el nombre de “apoyos sociales” en todo México, sin reportarlo al INE y con posibles violaciones a la ley antilavado.
El contrato original entre Morena y Finabien se firmó el 1 de junio de 2022 y se extendió hasta el 28 de junio de 2024, justo después de la elección federal donde Claudia Sheinbaum ganó la Presidencia. Según los documentos, el acuerdo era para “pago de apoyos sociales” y Morena pagó más de 3.5 millones de pesos en comisiones, cobrando Finabien 12 pesos más IVA por cada pago.
Pero aquí viene lo curioso: una auditoría interna de Finabien reveló que solo se hicieron 140 mil operaciones reales, por lo que devolvieron 1.6 millones de pesos a Morena por comisiones pagadas de más. Aunque no se sabe cuánto dinero se entregó en cada pago, si fue mínimo (100 pesos), el gasto total sigue siendo millonario.
Lo que tienes que saber:
– Morena no reportó este contrato ni los recursos al INE, lo que choca con los informes oficiales de gastos de campaña 2024, donde solo se declararon cerca de 33 mil operaciones financieras.
– Ni la ley ni los estatutos del partido permiten que Morena entregue “apoyos sociales”. Un ex consejero electoral dice que esto es ilegal y que podría usarse para pagar a representantes de casilla sin que se refleje en los topes de campaña, recordando el polémico “caso Monex” de 2012.
– La auditoría de diciembre de 2025 detectó que el contrato incumplió la Ley Federal antilavado, pese a que desde enero de 2023 se había alertado sobre la necesidad de controles más estrictos.
MCCI intentó obtener la versión de Morena, pero hasta el cierre de la investigación este miércoles no hubo respuesta.
Este caso pone sobre la mesa la importancia de la transparencia y el control en el uso de recursos públicos y partidistas, justo cuando sistemas como el cablebús o teleféricos en Puebla buscan transformar la movilidad con proyectos claros y sociales. ¿Será que la política también necesita un “transporte” más limpio y directo?


